La Aviación de Ejército Argentino participó en una demostración de capacidades operacionales junto a medios terrestres y fluviales, destacándose el empleo de helicópteros utilitarios, sistemas aéreos no tripulados y operaciones de inserción de personal.

El 3 de octubre de 2026, la ciudad de Rosario fue escenario del Ejercicio Biguá, una actividad de adiestramiento operacional desarrollada por el Ejército Argentino sobre el río Paraná, que reunió a más de 30 unidades y subunidades de distintas especialidades. La maniobra permitió observar el empleo coordinado de medios aéreos, terrestres y anfibios en una operación de franqueo de un curso de agua de gran magnitud.
Bajo la conducción operativa de la II Brigada Blindada, en jurisdicción de la División de Ejército 1, el ejercicio tuvo como objetivo poner a prueba la planificación, coordinación y ejecución de operaciones que requieren proyectar personal y medios de combate a través de un obstáculo fluvial.
En este escenario, la Aviación de Ejército desempeñó un papel relevante mediante el empleo de helicópteros Bell UH-1H/Huey II, aeronaves de exploración y sistemas aéreos no tripulados, integrándose con las fuerzas desplegadas en ambas márgenes del río.

Helicópteros Bell UH-1H/Huey II: movilidad aérea e inserción de tropas
Uno de los componentes más destacados de la demostración fue la participación de los helicópteros de la familia Bell UH-1H, empleados para desarrollar operaciones aeromóviles e inserción de personal especializado.

Durante la secuencia operacional se ejecutaron procedimientos de inserción de buzos tácticos sobre el río Paraná y descensos de cazadores de monte mediante la técnica conocida como fast rope, que permite desembarcar personal desde un helicóptero en vuelo estacionario sin necesidad de que la aeronave tome contacto con el terreno.


Esta capacidad resulta especialmente importante en escenarios donde las condiciones geográficas, la vegetación o la ausencia de superficies adecuadas dificultan el aterrizaje convencional.

La presencia de tres helicópteros en vuelo, documentada durante el ejercicio, permitió apreciar la participación de estos medios en este tipo de escenarios.

Sistemas aéreos no tripulados: exploración y vigilancia
Otro de los aspectos destacados fue el empleo de sistemas aéreos no tripulados (UAS), utilizados como parte de las capacidades de exploración y obtención de información.
La incorporación de estos sistemas permite ampliar la observación del terreno y de los sectores de interés, proporcionando información que contribuye al conocimiento de la situación táctica y al proceso de toma de decisiones.
En una operación de franqueo, la exploración aérea adquiere particular importancia por la necesidad de observar las zonas de aproximación, los puntos de desembarco y los movimientos de las fuerzas involucradas.
Los drones complementaron las capacidades de observación y reconocimiento de los medios tripulados, dentro de un esquema que integró diferentes recursos de obtención de información.

La exploración aérea y el Diamond DA62 MPP
La actividad también contó con la presencia de un avión Diamond DA62 MPP de la Aviación de Ejército, aeronave especializada en misiones de vigilancia, observación y reconocimiento.

Esta plataforma bimotor, incorporada al Ejército Argentino en 2024, está concebida para realizar misiones de larga permanencia con sensores electroópticos y otros equipos especializados, según su configuración.
Su participación en el ejercicio permitió mostrar otra dimensión de la capacidad de exploración aérea, complementaria a la movilidad táctica proporcionada por los helicópteros y a las posibilidades de observación de los sistemas no tripulados.

Un despliegue terrestre y anfibio de gran magnitud
Aunque la participación aérea constituyó uno de los aspectos de mayor interés, el Ejercicio Biguá también permitió observar una importante concentración de medios terrestres, anfibios y de apoyo.

Entre los equipos desplegados se encontraron vehículos de combate de la familia TAM, vehículos de exploración, transportes tácticos y medios de ingenieros destinados al franqueo del río Paraná.


Las operaciones fluviales incluyeron el empleo de embarcaciones y balsas de transporte para trasladar vehículos y personal, permitiendo representar el establecimiento de una zona de desembarco y la posterior proyección de fuerzas terrestres.
El dispositivo se complementó con piezas de artillería de campaña de 155 milímetros y sistemas de defensa antiaérea RBS-70, además de elementos de comunicaciones, apoyo logístico y otras especialidades.


La participación de la III Brigada de Monte, la Agrupación de Ingenieros 601, la Agrupación de Artillería Antiaérea de Ejército 601 – Escuela, la Agrupación de Comunicaciones 601 y otras organizaciones permitió desarrollar una secuencia coordinada de acciones tácticas.
Integración de capacidades en un escenario operacional
El Ejercicio Biguá puso de manifiesto la importancia de la integración entre los distintos componentes del Ejército Argentino para desarrollar operaciones de elevada complejidad.
En particular, la Aviación de Ejército demostró su aporte a través de la movilidad aerotrasportada, la inserción de personal especializado y las capacidades de exploración y observación aérea.
La combinación de helicópteros, aeronaves de vigilancia y sistemas no tripulados con medios terrestres y anfibios constituye un elemento fundamental para incrementar la flexibilidad operacional y mejorar la coordinación de las fuerzas desplegadas.
La actividad también permitió acercar al público parte de las capacidades del Ejército Argentino, mediante una demostración dinámica desarrollada sobre la ribera del Paraná y una posterior exposición estática de material militar en el Parque del Acuario del Río Paraná.

Cobertura: Aviation Scroll
Fotografías: Yamil Meléndez / Aviation Scroll
Redacción: Yamil Meléndez / Aviation Scroll
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