La segunda tanda de F-16 procedentes de Dinamarca arribó al Área Material Río Cuarto, elevando a doce el número de aeronaves del sistema presentes en el país. Aviation Scroll acompañó la jornada y registró la llegada de los seis cazas que completaron el segundo vuelo ferry del programa.
Seis siluetas aparecieron juntas por la tarde del martes del 29 de septiembre sobre Río Cuarto para marcar un nuevo capítulo en la incorporación del F-16 a la Fuerza Aérea Argentina. Tras completar el segundo vuelo ferry desde Dinamarca, las aeronaves arribaron al Área Material Río Cuarto, donde culminó una nueva operación de traslado transatlántico y comenzó otra etapa en la consolidación del sistema de armas en el país.
Aviation Scroll estuvo presente durante la llegada del Ferry II, registrando tanto el arribo de la formación como los primeros movimientos de las aeronaves en tierra.
Con esta segunda entrega, son ya doce los F-16 que se encuentran en Argentina, un número que comienza a transformar lo que inicialmente fue la recepción de un nuevo lote de aeronaves en la construcción progresiva de una capacidad operativa.

Seis nuevos F-16 sobre Río Cuarto
El arribo de la formación permitió observar por primera vez en el país a los seis ejemplares correspondientes a esta segunda entrega operando conjuntamente. Tras el pasaje sobre el Área Material, las aeronaves iniciaron la secuencia de aterrizaje y posterior rodaje hacia las posiciones asignadas.
Las imágenes obtenidas durante la jornada permiten apreciar tanto ejemplares monoplaza como biplaza, estos últimos especialmente relevantes para el proceso de conversión y entrenamiento asociado al nuevo sistema.

Una vez en tierra, la escena comenzó a mostrar otra dimensión del programa. Más allá del impacto visual de seis F-16 volando en formación, la llegada implica sumar aeronaves sobre las cuales continuar desarrollando entrenamiento, mantenimiento, procedimientos y experiencia operacional.

De recibir aviones a construir una capacidad
Durante la ceremonia de recepción, el ministro de Defensa, Teniente General Carlos Alberto Presti, sintetizó esta nueva fase del programa con una diferencia conceptual respecto de la primera entrega:
“Cuando arribaron los primeros aviones, recibimos plataformas, hoy estamos construyendo una capacidad.”
La definición resulta particularmente apropiada para esta segunda llegada. El programa F-16 no se limita a incorporar células: implica formar pilotos y técnicos, establecer una cadena logística, desarrollar infraestructura, generar doctrina y adaptar procedimientos para integrar al avión dentro del sistema de defensa argentino.

Uno de los desafíos señalados por el Ministerio de Defensa es precisamente la integración de los nuevos cazas con los radares, sistemas de comando y control y otros medios de las Fuerzas Armadas. En ese marco se mencionaron trabajos sobre procedimientos, redes tácticas e interoperabilidad con los P-3 Orion de la Armada Argentina.
La capacidad del F-16 deberá medirse, por lo tanto, no solamente por las prestaciones individuales del avión sino también por su capacidad para intercambiar información y operar como parte de una arquitectura de defensa más amplia.
Río Cuarto, centro de una transformación
El Área Material Río Cuarto vuelve a ocupar un lugar central en esta etapa. Allí converge buena parte del esfuerzo destinado a recibir y sostener el sistema, mientras continúa la preparación del personal militar y civil encargado de su operación y mantenimiento.
La incorporación supone también un salto generacional. El F-16 introduce tecnologías, procedimientos y requerimientos logísticos que demandan una estructura preparada para sostener al sistema durante las próximas décadas.

Esta dimensión fue también destacada durante la ceremonia. La adquisición de una plataforma puede concretarse dentro de un determinado cronograma; generar el conocimiento necesario para operarla, mantenerla e integrarla es un proceso necesariamente más prolongado.
Doce F-16 y una capacidad en construcción
Con la finalización del Ferry II, Argentina cuenta ahora con doce F-16, alcanzando un nuevo punto dentro del programa de incorporación.
La imagen de seis aeronaves ingresando juntas sobre Río Cuarto tiene inevitablemente un fuerte componente simbólico. Sin embargo, detrás de esa formación existe un proceso mucho más amplio: entrenamiento, infraestructura, logística, mantenimiento, doctrina e integración.

La primera llegada significó volver a ver un caza supersónico incorporándose a la Fuerza Aérea Argentina. La segunda empieza a mostrar algo diferente: una flota tomando forma.
Y probablemente allí se encuentre la verdadera importancia del Ferry II.
Cobertura: Aviation Scroll
Fotografías: Martín Alam / Aviation Scroll
Redacción: Yamil Meléndez / Aviation Scroll
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